miércoles, 20 de abril de 2011

¿y ya con que voy a soñar, cuando he sido tan feliz despierto?


NOCHES BLANCAS
F.M. DOSTOYEVSKI



Me regalaste el libro en la noche 56, imaginando historias para llegar a las 1001 noches, o la 1002, o para que no se acaben nunca....
Elegiste, sin querer supongo, la de un amor imposible para esta noche. Porque hay muchos amores imposibles, aquellos que se resisten, aquellos en los que la chispa no prende, la magia no aparece...pero también están aquellos en los que el amor explota, la chispa arrasa, la magia perturba sin fin... pero son amores imposibles ......o dificultosos.


Es este un relato tan bello como estremecedor, tan romántico como realista, una verdadera obra maestra que retrata fielmente el amor en su esencia más pura, ese amor ansiado que nunca llega y que se alimenta únicamente de esperanza.

Para titular a este relato cuya acción se desarrolla a lo largo de cuatro noches y una mañana, el autor quiso basarse en un asombroso fenómeno que suele aparecer en ciudades como San Petersburgo durante el solsticio de verano, época en la cual amanece temprano y el sol tarda más en ocultarse.

Con esa circunstancia como inspiración, Dostoievski elaboró una historia de perfil sentimental protagonizada por un solitario joven que, con frecuencia, imagina cómo será su vejez. Este personaje al que los lectores pueden conocer gracias a las descripciones de un narrador sin nombre, solía dar largos paseos por las calles de San Petersburgo. En ese ámbito, este muchacho que nunca había entablado una conversación con alguien del sexo opuesto conoce, en una oportunidad, a Nástienka, una adolescente que consigue cautivarlo.

Entre ambos pronto surge un vínculo que los lleva a hablar de sus vidas y genera en el joven soñador una gran admiración que lo lleva a descubrirse como un hombre enamorado de forma platónica. Por un instante fugaz, el protagonista cree haber encontrado por fin el alivio tan esperado a su soledad, lo cual después de la última noche se convierte en un triste amanecer con la culminación de su ilusión.

Sobre la historia no voy a comentar nada más, entenderán por lo que he dicho que el final no es el más feliz, pero aun así es hermoso. Realmente hermoso.

En toda su obra mostró Dostoievski un inmenso interés por el hombre de su tiempo. Estaba convencido de que el futuro de la humanidad se hallaba en juego. Por eso sus obras no abordan temas históricos sino actuales.
“El hombre en la superficie de la tierra no tiene derecho a dar la espalda y a ignorar lo que sucede en el mundo, y para ello existen causas morales supremas", decía.

Y su realismo no se detuvo ante las facetas más oscuras del espíritu humano sino, por el contrario, penetró en ellas, colocando a los héroes de sus novelas en las situaciones más extremas, rastreando sus conflictos interiores y sus motivaciones más profundas.

Consideraba su deber, en cuanto escritor, encontrar el ideal que late en corazón del hombre:

 "rehabilitar al individuo destruido, aplastado por el injusto yugo de las circunstancias, del estancamiento secular y de los prejuicios sociales.”

La temática, y el modo de abordarla, de sus novelas trágicas se adelantó en el tiempo a los estudios psicoanalíticos sobre el inconsciente, al surrealismo y al existencialismo. En cuanto a lo estrictamente literario, tal vez haya sido su mayor aporte el haber colocado al narrador dentro de la obra, dejando la postura externa de quien relata una historia ajena. Este estilo fue retomado posteriormente por autores de la talla de Thomas Mann, Unamuno y Sartre.

Me quedo con una frase del protagonista soñador y entenderas porque:

¿y ya con que voy a soñar, cuando he sido tan feliz despierto?



1 comentario:

davidgore dijo...

Emocionante, apasionante y desgarradora. Esperanzadora, desoladora e inteligente. Nadie debería dejar de leer esta gran obra de la literatura universal. Una novela corta, pero cada una de sus palabras, hacen que se te olvide que se puede acabar.

Gracias Dostoyevski.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails