lunes, 13 de junio de 2011

Un día en la playa, un día en la piscina.


Más allá de las olas sucias del mar, de sus algas que ni para revitalizar la piel sirven. De ese sol escandaloso, ardiente y de ideas maléficas. De tus pies en la orilla de ese mar. De tu piel bajo ese sol. De tus dulces curvas puestas al sol. De tus ideas, imposibles de quemar por esas desmedidas y perniciosas intenciones.

Aquí, bajo techo, agotado y alimentado de música desértica, la mejor opción para poder adentrarme en tu día de hoy. Escribo reclinado hacia la izquierda, piernas estiradas y la perra, reventada de su fiesta de la pasada noche, que quiere ser acariciada. Pero, sinceramente, sólo busco manosear la piel achicharrada.

Me gustaría, sueño, con compartir esas sucias olas del mar contigo. De taparte de micro partículas de tierra y refrigerar tu dulce y bello cuerpo; quemado, abrasado y expuesto al demonio del sol.

  allí y yo aquí, siempre es así. No importa sobre que sol te coloques, siempre estarás allí y yo aquí. Me adentro soñando una vez más, en el hermoso otoño y el venidero invierno. Y sólo deseo ser quemado por el frío y cortante sol del invierno.

Deseo que esa noche, tu estés aquí y yo aquí.

2 comentarios:

Mariana dijo...

Muy padre tu blog... saludos ;)

kuro dijo...

Muchísimas gracias, Mariana. Saludos.

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