jueves, 18 de octubre de 2012

Con y sin sentido.



Amamanta de tu madre Dios.
Llora  por tu padre.
Crece y cree.
Llora y muere.
Odia, grita, amamanta y muere.

Disecciona a tu madre.
Martiriza a tu padre.
Bebe y muere.
Llora y vive.
Tú, se tú y muere como tú.

Arrodíllate y perfora tu ser.
Quema a tu Dios.
Libera tu demonio.
Amamanta.
Llora, grita, vive y muere.

martes, 16 de octubre de 2012

Lo imposible (2012)



Se hace posible y real con “Lo imposible” de Bayona algo que parecía casi imposible…  irrecuperable. Ni crisis, ni la subida del i.v.a ni nada.  Este barcelonés ha roto la barrera y sequía de asistencia y con 8.985.000 de euros, consigue ser el mejor estreno de la historia del cine en España. En su primer fin de semana ha conseguido levantar a esas personas perezosas y ahorrativas, o que prefieren verlo todo en casa, a gastarse los 7’20 euros que cuesta una entrada (en Murcia) actualmente y disfrutar del espectáculo del cine en pantalla grande. A disfrutar de la magia de una sala, recalco, que no de una película. Porque como en todo en esta vida, para gustos y sentimientos, colores y estados.


Sí “El Orfanato” me pareció horrenda, ésta, sin llegar a esos límites, me parece y ya puede ser fiel al testimonio de una persona que lo viviera: un despropósito alucinante en una búsqueda segundo tras segundo de la lágrima fácil de espectador, que ya de por sí, iba buscándola en todo momento. Pero oye, amigo, no se pueden forzar secuencias, cortarlas para mostrarnos (o intentarlo), más dolor si cabe, pero ¿de quién? me pregunto yo. Cuando todos los personajes son prácticamente superficiales, cuando no das tiempo a meternos dentro de unos de ellos y vivir realmente su dolor y desesperación, ¿qué quieres o esperas de un espectador entonces? Sí, a muchos los has hecho llorar y los clínex sacar. A otros, emocionar con lo que realmente está bien hecho en este trabajo y no es otra cosa que la espectacularidad con la que está rodada la llegada de la ola y su posterior desenlace. Porque otra cosa aquí, no la hay.


“Lo imposible” narra aquel triste y brutal desenlace de la naturaleza en las costas del sudeste asiático en 2004, donde arrasó e inmortalizó en la retina del mundo entero, algunas de las imágenes más impactantes de nuestra historia reciente, pasada y futura. Allí yacieron cientos de seres humanos, flora y fauna, quedándose todo reducido a la nada. Y ese pasado, con el único sonido del mar comiéndose la tierra, el ruido de los árboles quebrándose, las casas descuartizándose y la gente suspirando por sus últimos segundos de vida y dolor: es el que de verdad hizo que se me contrajeran las tripas y emocionara. Porque en “Lo imposible” de Bayona sucede eso, pero de forma superficial, sin llegar nunca a emocionar (que no tiene porqué hacerlo) o a calar con alguno de los personajes de la historia. Ni María (Naomi Watts), ni Henry (Ewan McGregor) y casi tampoco sus tres hijos, consiguen transmitir el verdadero dolor de lo allí acontecido. Por no hacer un punto y aparte con el doblaje de los pequeños… y es que una película hay que verla como hay que verla.


Culpa de que sólo me gustaran ciertos momentos del film y porque estos están, repito, muy bien rodados, la tiene su guionista Sergio G. Sánchez. Escrita sin garra, continuidad y delicadeza. Sin vista ni proeza. Una historia que se deja llevar por el impacto tanto del desastre natural como del emocional. Una película que para un servidor, es una metida como un puño, donde sólo se quiere hacer más grave lo imposible. Y sí, ha venido bien para animar a que la gente se lance al cine, aunque sólo sea por unos fines de semana.

martes, 4 de septiembre de 2012

Letras de guerra.




Caminas por una carretera que sabe a guerra, donde sus arcenes, que apenas existen, son todo batallas. Las líneas son la discordia y el surrealismo diario. Una lucha para no salirte de ella, que te deparará quebraderos de cabeza, pensamientos insanos y risas con la muerte. La exposición al sol y el peligro de ser comido por los buitres carroñeros, probablemente, sea lo que menos te preocupe. Y su asfalto, que arde como la mismísima tierra de la que ahora te quieres alejar, te absorbe por los pies, comiéndote muy lentamente. Untándote, pringándote de un fuerte e insoportable olor a vida muerta. Y en esas, que oyes letras de guerra que matan tu tiempo. Eres tú contra el tiempo y la carretera. Contra la guerra, el asfalto, las letras y el olor a muerte que aumenta por metros. 

Te girarás hacia atrás y observarás una nube densa que terminará por cubrirte, asfixiarte y matarte. Del más lejos cosmos se acerca sin ningún otro fin que tragarte. En su interior guarda únicamente gas toxico y materia podrida. Ya no sólo debes de luchar contra carreteras, líneas, surrealismo y vidas que atrás dejas. Ahora, tu nuevo compañero de viaje, hará por qué no te detengas, ya que por el contrario, sucumbirás al desmallo y a la disipación. A la evaporización o extracción. A la muerte o la extrema y difícil codicia por sentir, que eres y serás, un guerrero con cientos de batallas. Batallas personales que a veces no quedan atrás. Pero batallas, que algún día desaparecerán.

Y por entonces, igual ya hayas dejado de caminar. O bien porque el asfalto te haya tragado, o, porque esta vida te haya malinterpretado y de ella bien te hayas apartado. Quién sabe si esa nube realmente procedía del cosmos y contenía lo que mencionaba. Quizás, igual,  en uno de esos pequeños arcenes: tropezaste, caíste y bajo tierra yaciste. 

Letras de guerra que matan tu tiempo. Tanto tiempo, que ni lo existe para poder pensar en ello.

jueves, 16 de agosto de 2012

Breve tormenta solar


Muy breve, muy breve fue el momento en el que Laura, Paula y Julia pasaron por mi cabeza. Fue una tarde de una gran tormenta solar. Tanto sol y calor hacía esa breve tarde, que sus nombres quedaron almacenados en cuestión de segundos. Los barajé segundos después y luego supe, cual sería el sitio de cada una de ellas. Aun no les ha llegado su momento. Aun deberán luchar cuerpo a cuerpo, y alma contra alma para vencer a esa terrible y breve tormenta de sol. No sé quien de ellas saldrá vencedora. No sé si habrá ganadora. Sólo, que ellas tres, han cubierto brevemente un tiempo de mi vida.

miércoles, 25 de julio de 2012

Rise.


Ni cinta, ni madera, ni suelo, ni agua. Muchas ganas, pero parado por la fisionomía, por la física y abocado finalmente a duros minutos al sol de una curiosa y bonita limpieza. Duros minutos, cortos, pero duros para ser bruscamente expuesto a mi "terrible" realidad. Ni monstruos, ni fantasmas, ni ogros, ni seres sin cabeza. Sólo agua, tierra y madera han hecho falta para que mi cuerpo se  haya sentido abatido y recluido a un balancín. Balancín que mece todo tipo de mentes, cuerpos y memeces. Vaivén que relaja, que excita, que aclara y que sostiene. Que me sostiene, porque hoy, el "día del comienzo", me ha atrapado o yo, simplemente, me he dejado caer sobre él.

¿Día del comienzo? ¿Acaso hay día para comenzar? Pero no es una continuación diaria de esta vida sana, malsana o como nosotros queramos vivirla o llamarla. Necesitaremos de máquinas o podremos nosotros solos? Nos ahogaremos, moriremos, resucitaremos y nos reinventaremos. Escribiremos y mostraremos lo que dentro de nosotros hay para escupir.


Pero por el momento y cuando creí haber vencido: sucumbí y morí. Triste y pobre de mí por creerme lo que aun no estaba logrado. Rico de mí cuando vuelva a resurgir, porque entonces, en el infierno, y no donde Satanás es el dueño, sino en el otro, las cosas comenzarán a oler y sentirse de otra forma.

Hoy es un día más en este planeta del que recordaremos más bien poco.

martes, 10 de julio de 2012

Vencer o Morir.



Volviste a por mi y me atrapaste en una noche que se volvió toda loca.
Diversión, distorsión y confusión. Agua fría, realidad y el sol quemando (bajo unas gafas) mis cansados y gigantes ojos.

Conseguiste convencerme y sin saberlo, crucificarme. 
Me crucificaste y me cambiaste como en antaño.
Me golpeaste duramente una y otra vez, y me acostumbré a ese dolor. 
Dolor que durante tiempo durmió a mi lado. Dolor que ha vuelto a posarse junto a mi. Maligno dolor.

Luché sólo contra ti y te vencí. Una lucha abierta y sonora. Una batalla dura de afrontar, pero convencido de quererla ganar.

No imaginaba que mi fuerza por unas noches, días, meses, se debilitara. Nunca hubiera imaginado volver a ser empalado. Jamás, y como ahora, mi lucha en la absoluta soledad me ha hecho por salir aireado de tanto dolor que me has provocado. Yo no soy para ti, tu no eres para mi. A mi, no vuelvas. Yo, no te voy a recibir.


lunes, 2 de julio de 2012

La pequeña empresa.




La pequeña y desafortunada empresa vive desde un buen tiempo atrás una, o, la más absoluta y brutal crisis laboral, no ya que yo recuerde, sino que recuerden, incluso, los más grandes del sector y fuera de él. Tristemente van cayendo una detrás de otra, sin compasión ni estipulación. Dejan atrás sangre y sudor de muchos años de dura lucha contra las grandes empresas de su propia ciudad, como con las de fuera –muy corriente últimamente esto. Presupuestos guardados y llenos de polvo salen a la luz para comprobar boquiabiertos los precios por los que en un tiempo atrás se trabajaba y por los que se hace a día de hoy. Muchos de ellos (obreros) y muchas de ellas (empresas) dando siempre lo mismo de sí y entonces e irremediablemente, salta la pregunta más obvia. Otros, esas nuevas empresas que emergen de un día para otro; pagando míseros sueldos, ahorrándose el dinero del seguro de sus obreros para su futuro coche –de gama alta - y comprando materiales de segunda para su nueva casa en la huerta con todo tipo de lujos… o en la playa, o en la gran vía,  o donde plazca. Por esto y, por supuesto, por el brutal asesinato que ha sufrido la construcción de mano del gran empresario – que muchas veces ni lo era – que quiso y ha querido (desde el 2008 por centrarnos en un punto de partida), hacerse millonario en cuestión de días o meses. Ahora, pues toca meterse el ladrillo por donde nos quepa, porque no hay ni para levantar un simple pared de un baño.

No paramos de perder dinero día tras día, porque no generamos, porque no hay ni una pizca de luz a lo lejos de que vaya a haber cualquier solución a esta estrepitosa y preocupante situación. La avaricia nos ha hundido en el pantano más fangoso y lúgubre que jamás hubiéramos imaginado. La codicia de unos está matando la vida de otros; hogar, alimentos y ropa. Tres palabras esenciales que todo ser humano debería de tener desde que sale el sol hasta que se pone. La lucha por sobrevivir en este sistema que nosotros mismos hemos construido está haciendo que la gente trabaje por el más ridículo de los jornales mensuales que se haya conocido. Hace mucho tiempo – y esto sí que es triste -, que dejó de existir la familia y los amigos a la hora de conceder un trabajo. Por dos euros, paso de tu cara y sí eres familia, que más me da. Los actuales presupuestos hacen sonrojar a más de uno y de dos. Dejan en vergüenza a unos y satisfacen a otros. Las consecuencias… a la larga se pagan. Sólo importa lo más barato, lo más ruin. Ni amigos, ni familias.

Qué sí, que es cierto que no hay ni para pipas. Pero volvemos al comienzo de todo nuevamente. 

Y sí a todo esto le sumamos, que es elocuente que debemos hacerlo, la increíble gestión del presidente que salió y del que entró hace unos meses. Pues podemos ponernos contra una pared y decirles  “a discrecionnnnnnn”. Sinceramente, no me ha gustado Zapatero. Evidentemente, deseando que se marche el señor Rajoy y su forma tan peculiar de mandar sobre el resto de ciudadanos. Rajoy es lo más nefasto e irrisorio que este país va a tener como político en toda su historia de democracia. He dicho democracia? Dictadura, perdón, quería decir dictadura. Las gestiones del gobierno están arrasando y dejando a este país, incluso, sin lo más mínimo y necesario. Pronto, el nuevo Sáhara.

La pequeña empresa es más pequeña que nunca. Ya sólo queda dar vueltas entre apuntes y presupuestos: m2, m lineales, mano de obra, materiales, seguros, licencias, etc…  El pequeño comercio desaparece entre sus estanterías y cámaras de carne. 

La pequeña empresa ha sido mi vida, de la que he comido y con la que he crecido. Señores y Señoras, sin la pequeña empresa, sin el pequeño comercio; no habrá vida.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails